Durante las últimas décadas del siglo pasado, una incipiente globalización teatral permitió a los amantes de los musicales soñar con interpretar sus obras favoritas en sus propios idiomas. Fenómenos mundiales como Jesucristo Superestrella, Evita o Los Miserables conformarían un movimiento de la industria teatral que llevaría los musicales de Broadway o el West End a los escenarios de diversos países.
Y en el caso de Pepe Muñoz, un actor español que actualmente interpreta el papel de Santiago en Moulin Rouge!, fue una visita al teatro neoyorquino lo que marcaría para siempre su vida…
“En el 98 vine a Nueva York, vi Cats en el Winter Garden y eso me cambió la vida de una manera inexplicable. Los musicales Broadway me obsesionaron. Ser un gato se convirtió en una obsesión. Y hasta que no lo conseguí, no paré. Hice Cats en España, pero el musical en Madrid acabó demasiado pronto y la misma productora lo estaba haciendo también en Alemania. Y cuando eres joven y no te da miedo nada, yo dije: ‘Pues me voy a Alemania’. Y luego me enteré que estaban haciendo un casting en el Circo del Sol, en Las Vegas y así fue mi primera entrada en los Estados Unidos. Luego volví a Europa. Pero hoy en día, no podría. Porque cuando eres joven no le tienes miedo a nada. En ese entonces, yo me tiraba a la piscina aunque no hubiera agua.”

Y cuando te integraste a la gira estadounidense de Moulin Rouge!, ¿llegaste directamente a hacer Santiago o empezaste como ensamble?
“Yo llevaba sin bailar muchos años. Y a mi marido lo habían contratado para la gira norteamericana como bailarín y un día me llama de la nada para decirme que la producción estaba buscando a alguien para hacer Santiago, pero que lo necesitaban rápido. Fui a la audición, me contrataron y entonces, hice la gira un año y medio con mi marido, yo era un swing de suplente; Santiago lo hacía una o dos veces al mes. Pero sí es verdad que, cada vez que hacía el rol de Santiago yo decía: ‘Ay, qué bonito sería hacer esto todos los días’. Y el año pasado me llamaron diciendo que necesitaban un actor para Broadway, que si me interesaba audicionar. Yo dije que sí, por supuestísimo, y aquí estamos.”
Ese salto que implica dejar la gira nacional a llegar a la producción de Broadway plantea un reto muy grande. Cuéntame cuáles crees que son las principales diferencias.
“Pues mira, pareciera que es lo mismo, pero no es igual. Pero sí que siempre tienes ese sueño de querer estar en Broadway. Y aunque yo pensaba que ya no lo iba a conseguir, me decía que no era menos artista por no haber estado nunca en Broadway. Pero cuando te llega la oportunidad dices que sí. Cuando a mí me llamaron y me dijeron: ‘Pepe, te han dado el trabajo’. No me lo podía creer. Y recordaba al Pepe de 15 años que estaba en Málaga, en España, soñando al ver un póster de Nueva York en su dormitorio… Pues es como un ciclo que se cierra y que es un poco sorprendente.”

Cuando uno se estrena en este gran circuito de Broadway, el circuito mayor, tus perspectivas cambian, ¿no es así? Si te ofrecieran la oportunidad, ¿regresarías a España?
“Sí, pero claro. A España siempre he pensado volver. Y con mi marido, que le encanta España, desde luego que volveremos en algún momento. Pero si te soy sincero, en cuanto completemos nuestro ciclo en Moulin Rouge! Ya sí que me jubilo, de verdad. Recuerda que yo ya estaba jubilado, pero esta obra me sacó del retiro, pero yo después de esto, ya. Aquí colgamos las zapatillas y por la puerta grande, como dicen los toreros. Pero sí, volver a España siempre está en el plan y me encantaría. ¿Y si me ofrecieran trabajo para un musical en España? Por supuestísimo.”
Porque Madrid se ha convertido en la capital de los musicales en en español.
“Mira, tengo un amigo de Madrid que vino el fin de semana pasado y me decía que hay once musicales en Madrid ahora mismo. ¡Qué orgullo, qué maravilla! Lo sí que es verdad que cuando veo los programas de mano, pues ya no conozco a nadie porque son generaciones nuevas de artistas. Pero qué bien, ¿no? Cuanto más arte, mejor.”

Por supuesto, lo tuyo es el baile. Pero llegar a Broadway implica tener que convertirte en esa ‘triple amenaza’. ¿Cómo te sientes vocalmente?
“¿Vocalmente? A veces me siento muy cansado. Entonces tengo que tomar mucho té, mucha agua, no beber mucho alcohol. El café me gusta, pero me deshidrata un poco. Entonces, por las mañanas no hablo mucho, pero claro, yo nunca había sido cantante ocho días a la semana. Entonces, sí que es verdad que lo de la voz me lo tengo que pensar mucho porque esto es una responsabilidad grande. La gente viene a Nueva York y ver un musical en Broadway es el highlight de su vida. Entonces, yo tengo que ser muy consciente de que tengo que hacer un gran trabajo. No sé si me explico, tienes que estar bien siempre y esto es o estás al 100% o te vas, porque aquí es Broadway”.









