Carrie Coon y Namir Smallwood (Foto: ©Matthew Murphy)
Carrie Coon y Namir Smallwood (Foto: ©Matthew Murphy)

Bug: un universo teatral de pánico ‘coinspiranoico’

El autor estadounidense Tracy Letts estrena en Broadway, Bug, una obra de suspenso que llena de pánico al público.
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El montaje de Bug en Broadway solo puede ser descrito con el término ‘conspiranoico’, formado de las palabras: conspiración y paranoico. Y eso es precisamente lo que su autor Tracy Letts tiene en escena, un par de personajes cuya desventura los ha desestabilizado al grado de convertirlos en presa fácil de la situación actual.

Carrie Coon (Foto: ©Matthew Murphy)

Habiéndose estrenado en el Gate Theatre de Londres en 1996, Bug vio por primera vez la luz de los escenarios neoyorquinos en el Barrow Street Theatre del off-Broadway en febrero del 2004; con un elenco que incluía a Michael Shannon como protagónico masculino. También existe una adaptación para cine dirigida por William Friedkin, en el 2006, con Shannon a la cabeza del reparto. Actualmente, Letts es pareja sentimental de Carrie Coon, un portento de actriz que encabeza el cartel de la puesta en Broadway.

Con el título de Bug, Letts propone una doble significado: por un lado hace alusión directa a los microscópicos organismos que pueden habitar en el cuerpo humano y, en segunda instancia, se refiere a toda persona que con sus rarezas y extravagancias son vistos como bichos raros por otros miembros de la sociedad. Es decir, ya sean bichos por dentro o por fuera, el futuro nunca es promisorio para nadie.

Carrie Coon, Jennifer Engstrom, Steve Key y Namir Smallwood (Foto: ©Matthew Murphy)

Bug en Broadway deposita todo su peso dramático y de taquilla en los hombros de Carrie Coon (haciendo el personaje de Agnes White), quien ahora es reconocida por la gran audiencia gracias a sus participaciones en éxitos televisivos como The White Lotus y The Gilded Age. Completan el cuadro actoral Namir Smallwood, como el inestable veterano de guerra Peter Evans, y los secundarios: Randall Arney (el Dr. Sweet), Jennifer Engstrom (la amiga R.C.) y Steve Key (el exmarido Jerry Goss). Si bien la historia se hilvana conforme evoluciona la relación codependiente entre Agnes y Peter, esta versión es dominada actoralmente por la figura de Coon que involuntariamente eclipsa la interpretación de Smallwood.

Namir Smallwood (Foto: ©Matthew Murphy)

La historia se desarrolla, en su totalidad, dentro de una habitación en un motel ubicado a las afueras de Oklahoma City. Y es en medio de este ambiente rural que Agnes White sobrevive tras la pérdida de su hijo y el encarcelamiento de su violento exmarido, con un trabajo de mesera que apenas le da para lo esencial que siempre incluye algunas botellas de alcohol. Durante una visita, su amiga R.C. le presenta a Peter, quien desde ese momento se instalará en el cuarto de hotel para compartir con Agnes sus paranoicas extravagancias.

Poco a poco, los miedos y fobias de Peter van posesionándose del frágil carácter de Agnes hasta terminar ‘contagiándola’ de su más grave enfermedad:  unos bichos que el gobierno ha inoculado en su sangre para espiarlo en todo momento y que, desde que compartieran el lecho, se los transmitió. Los bichos provocan que los personajes se inflijan heridas físicas que, contradictoriamente, subsanan las psicológicas. Conforme avanza su relación, ambos congenian sus caracteres y perfilan su existencia hacia un aciago desenlace.

Jennifer Engstrom y Carrie Coon (Foto: ©Matthew Murphy)

La producción de Bug cuenta con un funcional diseño escénico de Takeshi Kata que permite a los actores mantenerse constantemente en proscenio, lo que genera un inquietante ambiente claustrofóbico puesto que toda la acción transcurre en un solo espacio físico. Destaca también el diseño de iluminación (Heather Gilbert) y sonido (Josh Schmidt), pero es la dirección de David Cromer la que consigue armonizar todo aspecto del montaje para llevarlo a un buen puerto.

Es curioso que la campaña publicitaria de la obra intente venderla como una experiencia de terror escénico nunca antes visto en Broadway, aunque en realidad contenga tanta sangre, cigarillos, humo, sonidos estridentes y luces estroboscópicas como otros montajes. Y que lo verdaderamente insólito sea que una estrella con la fama de Carrie Coon haga escenas de desnudos que hayan requerido la presencia de la nueva figura en el teatro: el coordinador de escenas íntimas.

 

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