El emprendedor valenciano Nacho Valle dio un giro radical a su trayectoria profesional al pasar del mundo de las galerías de arte en Nueva York al sector de la alimentación. Tras dejar atrás la escena artística en España e influenciado por las dificultades laborales surgidas durante la pandemia del covid-19, Valle se alió con tres amigos expatriados para fundar Lata, una empresa dedicada a la importación y comercialización de conservas de pescado y marisco procedentes principalmente de España y Portugal.
La iniciativa comenzó como un club de suscripción periódica y rápidamente se expandió hacia la venta online a la carta y la distribución al por mayor para grandes superficies comerciales. En sus casi cinco años de trayectoria, la compañía ha alcanzado una sólida base de 1.200 suscriptores, registrando sus mayores niveles de demanda en estados como Nueva York y California. La oferta de la empresa abarca desde productos accesibles como sardinillas hasta exclusivas latas de morrillo de atún rojo.
El éxito del proyecto radica en introducir en el mercado estadounidense productos ibéricos de alta gama, aprovechando un contexto donde el acceso al pescado fresco de calidad suele ser costoso. Según explica el propio cofundador, el público estadounidense ha acogido favorablemente este concepto, valorando la comodidad y la calidad de un formato que les permite consumir productos marinos de primer nivel sin reparos en pagar precios acordes a la alta gastronomía.
A través de su labor comercial, Valle y sus socios buscan posicionar las conservas españolas a la altura de otros referentes de la gastronomía de España en el extranjero, como el jamón o la paella. Apoyados en una tradición centenaria y un cuidado diseño, los impulsores de Lata continúan expandiendo su modelo de negocio y promoviendo la excelencia de la industria conservera española en Estados Unidos.










