High Line Art ha lanzado una convocatoria abierta de participación ciudadana para definir las próximas dos esculturas monumentales que ocuparán el Plinth, el emblemático espacio expositivo situado sobre la calle 30 y la Décima Avenida en el parque elevado de Manhattan. Hasta el 8 de septiembre, residentes y visitantes de todo el mundo podrán emitir sus comentarios sobre 62 propuestas presentadas por artistas procedentes de 37 países, entre los que destacan figuras como Nina Chanel Abney, María Magdalena Campos-Pons, Michael Rakowitz y Anicka Yi. Esta cuidada selección inicial ha sido realizada por un comité asesor internacional compuesto por nueve curadores de prestigio global, marcando el inicio del proceso para las instalaciones previstas para 2029 y 2030.
El proceso participativo busca involucrar activamente a la comunidad mediante preguntas directas sobre el impacto, la pertinencia y la adecuación de las maquetas en el contexto de la ciudad de Nueva York y del panorama social contemporáneo. Todos los comentarios recogidos serán analizados por el equipo curatorial de High Line Art para determinar qué creadores pasarán a la siguiente fase, en la que presentarán maquetas físicas que se exhibirán públicamente a principios de 2027. Esta fórmula consolida un modelo iniciado en 2019 con la aclamada obra Brick House de Simone Leigh y continuado por artistas como Sam Durant, Pamela Rosenkranz, Iván Argote y Tuan Andrew Nguyen.
Cecilia Alemani, directora y curadora jefe de High Line Art, ha subrayado el carácter global y diverso de la convocatoria, destacando que las propuestas ofrecen visiones sorprendentes sobre los monumentos públicos modernos y entablan un diálogo directo con el momento actual. El entusiasmo generado por instalaciones anteriores —como la impactante paloma gigante Dinosaur de Argote o la réplica del Buda de Bamiyán de Nguyen— demuestra el profundo apego que estas obras logran entablar con el tejido social. De hecho, la escultura de Argote llegó a motivar una petición popular en Change.org para su permanencia definitiva, lo que evidencia el éxito del espacio como motor de debate cultural.
Financiado mediante el respaldo de donantes privados, fondos públicos de la ciudad y del estado de Nueva York, y organizaciones como Bloomberg Philanthropies, el Plinth se reafirma como una plataforma urbana única para el arte a gran escala. Con el apoyo de instituciones internacionales como el Museo de Arte de São Paulo o el KW Institute de Berlín, la iniciativa logra armonizar la excelencia curatorial profesional con la voz democrática de la ciudadanía. La resolución final de esta consulta popular y del comité técnico determinará no solo qué obras transformarán el horizonte de Manhattan en los próximos años, sino también el rumbo del arte público contemporáneo a nivel internacional.










