Jay Ellis & Stephanie Nur (Foto: Jeremy Daniel)
Jay Ellis & Stephanie Nur (Foto: Jeremy Daniel)

El sueño (casi) imposible de Duke & Roya

El drama bélico aderezado con romance y música de rap, Duke & Roya, llega al off-Broadway en el Lucille Lortell Theatre.
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La escena inicial de Duke & Roya es en medio de una entrevista radiofónica con un afamado rapero que se encuentra de gira por Canadá. Durante algún momento de la conversación, el artista es cuestionado acerca de un incidente acaecido en Afganistán en el 2017 y a partir de esta anécdota comienza una serie de juegos temporales que narrarán la historia de los personajes principales que dan título a la obra.

Jay Ellis & Stephanie Nur (Foto: Jeremy Daniel)

Duke & Roya transcurre en tres países, los dos antes mencionados más Dubai y en un periodo que va del 2017 al 2025 y será en este lapso y lugares donde el romance entre sus protagonistas florecerá. Enmarcado en pleno conflicto bélico, Duke (Jay Ellis) y Roya (Stephanie Nur) se convierten en una versión contemporánea de Romeo y Julieta, no son Capuleto ni Montesco pero Duke es estadounidense y Roya, afgana. Él es un rapero, ella una intérprete que trabaja para la base militar de EE.UU. en Kabul.

Dariush Kashani & Noma Dumezweni (Foto: Jeremy Daniel)

El dramaturgo Charles Randolph-Wright plantea una relación amorosa que pareciera imposible de consumarse ante todo el bagaje cultural que sus personajes traen consigo: religión, idioma, nacionalidad, profesión… Aunque al final, el sueño amatorio se consumará pues se trata de una historia con final feliz, a pesar de que exista un tortuoso camino para acceder a él.  Y esta propuesta de Randolph-Wright encuentra en el director Warren Adams a un cómplice que entiende a la perfección las sutilezas del texto.

Jay Ellis & Noma Dumezweni (Foto: Jeremy Daniel)

Esta complicidad entre autor y director se evidencia con el delicado planteamiento de la relación amorosa entre ambos protagonistas, la audiencia percibe el orgullo del desvalido que se rehúsa a someterse por completo ante el omnipotente invasor. En el texto, Roya no se deslumbra con el éxito de Duke y no le exige una verdadera prueba de amor desde la perspectiva material, ella desea que su enamorado le reconozca sus intereses e individualidad; condición algo complicada para alguien acostumbrado a imponer su voluntad.

Jay Ellis & Stephanie Nur (Foto: Jeremy Daniel)

El brillante desempeño de Adams trasciende al orquestar todo recurso teatral del que dispone: un trazo escénico que aprovecha cada rincón y que mantiene a los personajes en constante movimiento pero nunca saturan al público; los ambientes físicos se complementan eficientemente con proyecciones (diseñadas por Caite Hevner); todo efecto de iluminación genera un impacto y cuando los vincula con un sonido referencial, la audiencia se transporta en tiempo y espacio (los responsables de la iluminación y el sonido son Amina Alexander y Taylor J. Williams, respectivamente). El escenario está flanqueado por cuatro columnas de concreto que sirven para diversos propósitos, pueden ser pilares divisorios o superficies para proyectar. A estos elementos se debe aumentar la música y letras de las canciones, concebidas originalmente por Ronvé O’Daniel para este montaje.

Duke & Roya es una obra que no le envidia nada a las grandes producciones del circuito teatral mayor. Es más, no sorprendería a nadie si hubiese planes de llevarla a Broadway, pues la historia resulta interesante para varios sectores de la sociedad y, definitivamente, no representaría conflicto alguno con los valores tradicionales del gran público estadounidense que suele llenar aquellas salas y que difiere un poco de los teatros alternativos del Off-Broadway.

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