Rubén Santantonín

Exposición en Nueva York recupera la obra de Rubén Santantonín

La exposición en Nueva York ofrece una nueva mirada sobre Rubén Santantonín, el artista argentino que destruyó su obra en una crítica al arte comercial y la sociedad de consumo. Un legado incomprendido que ahora se rescata para el público actual.
- Recomendamos -

Una nueva exposición en Nueva York rescató la figura de Rubén Santantonín, el artista argentino que desafió las normas del arte y la sociedad de consumo en los años 60. Bajo el nombre de “Rubén Santantonín: Hoy a mis mirones”, la muestra, organizada por la ISLAA Artist Seminar Initiative en colaboración con el Centro de Estudios Curatoriales del Bard College (CCS Bard), ofrece una profunda reflexión sobre la vida y el legado de este transgresor en modo “low key”, cuyas obras, en un giro dramático, fueron destruidas como protesta silenciosa contra las instituciones artísticas y el consumismo. La exposición, que utiliza el archivo personal de Santantonín, presenta fotografías, documentos y escritos que intentan develar el enfoque crítico y radical del artista, que murió en 1969 dejando una huella indeleble en el arte conceptual argentino.

Tras los rastros de Rubén. Material de archivo en la exposición en el CC Bard, de Nueva York.

Rubén Santantonín nació en Villa Ballester en 1919, en un contexto social donde las clases trabajadoras se asentaban en los suburbios de Buenos Aires. Su primer acercamiento al arte fue autodidacta, con influencias del arte abstracto y el arte concreto que, a finales de los años 40, lo llevaron a incursionar en una propuesta de objetos creados a partir de materiales cotidianos como cartón, tela y alambre. Estas “Cosas”, como él las llamaba, representaban una crítica tanto a las galerías de arte como a las nociones tradicionales de belleza y valor en el arte. A través de su manifiesto “Hoy a mis mirones”, Santantonín instaba a que el arte dejara de ser una mercancía y se convirtiera en una experiencia accesible para todos, no solo para los conocedores.

A lo largo de su carrera, Santantonín fue un referente para una generación de artistas que luchaban por transformar el arte en algo más inclusivo y menos elitista. Colaboró en La Menesunda, una de las obras más transgresoras de la década de 1960 junto a su amiga Marta Minujín. Este happening, realizado en el Instituto Di Tella, rompió con las convenciones artísticas tradicionales al involucrar al público en una experiencia sensorial e interactiva. Sin embargo, a pesar de la importancia de su obra, Santantonín nunca alcanzó el reconocimiento masivo que merecía. Este desdén por parte del circuito artístico lo llevó a una frustración palpable, que se culminó en su decisión de destruir casi todas sus creaciones en una acción radical que, aunque no documentada en detalle, ha quedado marcada como uno de los gestos más representativos de su lucha contra el sistema del arte.

La exposición organizada en Nueva York, en el marco de la ISLAA, recupera el archivo personal de Santantonín, ofreciendo a los estudiantes y al público en general una oportunidad única de conocer la trayectoria de este artista visionario. A través de materiales inéditos, los curadores buscan descifrar la visión del arte que tenía Santantonín, un arte que no buscaba la consagración, sino la transformación de las relaciones entre el público y el objeto artístico. Ray Camp, Hayoung Chung, Bruna Grinsztejn y otros curadores del CCS Bard han resaltado cómo Santantonín, aunque con un perfil discreto, influyó profundamente en el arte conceptual de su época, anticipándose a movimientos posteriores como el arte de protesta de los 70 y la crítica al mercado del arte contemporáneo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *