José María Pou es responsable de que la multi-premiada obra, Gigante, se estrenara en España antes que en Broadway; una hazaña conseguida debido a que Pou es una figura teatral de tiempo completo, dentro y fuera del escenario. Asiduo asistente al teatro como espectador, este titán de la escena es también un cazador de historias. Y en el caso de Gigante, tras ver a John Lithgow protagonizar esta obra de Mark Rosenblatt en las tablas londinenses, Pou se convenció de que éste sería su siguiente proyecto.
Estrenar un montaje exitoso de Londres antes de que se transfiera a Broadway, es poco común. La industria angloparlante siempre prefiere que estas dos capitales teatrales consoliden la fama de una obra antes de empezar a comercializarla internacionalmente. De ahí que tener a Gigante en español es un doble triunfo: geográfico y lingüístico. Quienes hayan podido verla en ambos idiomas, con Pou y Lithgow encabezando sus elencos, presenciaron la coexistencia de un multiverso teatral único y, muy posiblemente, irrepetible.

La historia de Gigante se centra en la vida del excéntrico escritor británico Roald Dahl, quien alcanzara la fama debido a su literatura dedicada al público infantil y creador de memorables títulos como Charlie and the Chocolate Factory, Matilda, The Fantastic Mr. Fox y James and the Giant Peach. En el momento específico de la obra, Dahl está bajo metralla por haberse pronunciado en contra del gobierno judío durante el conflicto con Líbano sucedido finales de los setenta e inicios de los ochenta y sus polémicas declaraciones ponen en riesgo la publicación de su más reciente libro: The Witches. Un equipo de sus editores se ha coordinado con su asistente (y pareja) para tratar de convencerlo de retractarse o de suavizar el tono de su postura ante la opinión pública.

En su obra, Rosenblatt señala que Dahl nunca bajara la guardia y en sus argumentos se esboza que su indignación es por las atrocidades que se comenten durante la guerra en contra de los menores, quienes han sido siempre lo más importante para el escritor. Rosenblatt apunta que Gigante fue concebida antes del reciente conflicto bélico entre los estados de Israel y Palestina, iniciados el 7 de octubre del 2023. Y es, precisamente, esta vigencia es lo que más sorprende a la audiencia: tras 45 años la humanidad persiste en sus mismos errores.

En el montaje hispano el elenco que acompaña a Pou-Dahl se completa con Victòria Pagés haciendo de su pareja, Felicity ‘Liccy’ Crosland; Pep Planas es el editor Tom Maschler; Clàudia Benito interpreta a la aguerrida asesora editorial neoyorquina, Jessie Stone; Aida Llop es la cocinera, Hallie; y Jep Barceló, el vecino, Wally Saunders. Un ensamble que deslumbra porque todos se mantienen en el mismo tono actoral, un ejercicio donde cada uno matiza sus personajes en el momento preciso y esto es un acierto en la dirección de Josep Maria Mestres. Contemplar el duelo de actuación entre Pou y Clàudia Benito es emocionante y devastador.

Tan desgarradoras son las escenas en Gigante que pueden resultar incómodas para sus espectadores. Sobre todo, para el público de Broadway donde la presencia judía es mayor que en otras ciudades. El silencio dentro de la sala resultaba perturbador pues gran parte de la audiencia se esforzaba por contener el resuello. Al caer el telón, tanto en Madrid como en Nueva York, el aplauso tardaba varios segundos en arrancar; desde luego, el silencio mutaba a poco a una ovación.
Al fenómeno teatral del recorrido de Gigante por Londres-Madrid-Nueva York es debe considerar su sagaz traducción, a cargo del propio Pou. El trabajo va más allá de una impecable adaptación, se trata de una auténtica transculturación que permite a la audiencia hispana captar las sutilezas del lenguaje, lo que permite entender el texto subyacente de Rosenblatt.
Para fortuna del público español, Gigante está de gira por todo el país. Y solo queda esperar que otras naciones hispanohablantes puedan pronto disfrutar de este brillante texto.










