Jonathan Groff (Foto: Matthew Murphy & Evan Zimmerman)
Jonathan Groff (Foto: Matthew Murphy & Evan Zimmerman)

Just in Time: el trágico cabaret de Bobby Darin

La vida del cantante Bobby Darin llega a Broadway en 'Just in Time' y transforma al Circle in the Square en un centro nocturno.
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Bobby Darin es una figura central en la vida nocturna en aquellos cabarets de la década de los sesenta en los Estados Unidos, aunque quizá menos famoso internacionalmente que los grandes crooners como Sinatra u otros miembros del Rat Pack. Sin embargo, a su voz se le deben éxitos como Beyond the Sea y Mack the Knife, que lo posicionaron como un sólido referente musical de la época.

Jonathan Groff y la compañía (Foto: Matthew Murphy & Evan Zimmerman)

En el musical Just in Time, un excepcional Jonathan Groff da vida a Bobby Darin y desde el inicio establece que lo interpretará sin dejar de lado sus características personales: Groff confiesa que suda mucho y que escupe mientras canta. Así previene a las personas de las filas cercanas al escenario que, seguramente, serán salpicadas de sudor o de saliva. Pero la advertencia es ignorada, pues pareciera que el público ve como un trofeo teatral compartir las secreciones corporales de su admirado artista.

Así, paulatinamente, Groff se va adentrando en la piel del famoso cantante y la historia de Darin comienza a conocerse: desde niño padeció fiebre reumática y sus doctores pronosticaron que no viviría más de 16 años. Sin embargo, el destino permitió que su carrera se extendiera hasta 1973, falleciendo a la edad de 37 y aunque era todavía muy joven, él mismo afirma que logró arrancarle a la vida un par de décadas.

Christine Cornish, Jonathan Groff & Julia Grondin (Foto: Matthew Murphy & Evan Zimmerman)

Este montaje de Just in Time es desarrollado y dirigido por Alex Timbers, un visionario teatrista cuyos créditos en Broadway incluyen: Moulin Rouge!, Gutenberg!, Beetlejuice, Here Lies Love, Rocky, Peter and the Starcatcher y Bloody Bloody Andrew Jackson. Y aunque esta plétora de títulos son en apariencia disímbolos, poseen un común denominador: han sido refrescantes e innovadoras propuestas teatrales. Y fiel a esta trayectoria creativa, Timbers apela a la nostalgia y transforma al teatro en el más elegante centro nocturno de finales de los 50. Cuando el público ingresa al Circle in the Square, se transporta al siglo pasado y de inmediato experimenta la sensación de no estar vestido a la altura de tan elegante recinto. La parte central del escenario se convirtió en un cabaret con pequeñas mesas donde los comensales departen con los artistas, pero también sirve de corredor donde se suceden muchas escenas. Dentro de este ilusorio centro nocturno, Timbers aprovecha cada espacio y pasillo para situar a sus actores e imprimirle así un cinético dinamismo a la obra.

Jonathan Groff y la compañía (Foto: Matthew Murphy & Evan Zimmerman)

Puesto que se trata de un ‘musical de rockola’, los éxitos de la estrella están presentes en todo momento. Conforme avanza la historia, se ven escenas de Darin cantando en el cine, la radio o la televisión y allí se van conociendo sus intereses románticos: Connie Francis (Gracie Lawrence) y Sandra Dee (Erika Henningsen). Timbers hace un eficiente uso del discurso mediático y vemos a Darin en un programa de TV o en una locación fílmica; aunque muchos números musicales se sitúan en el contexto del cabaret. Esto permite que la audiencia entienda claramente cuando Darin está dando un show y cuándo la historia de su vida está avanzando.

Jonathan Groff (Foto: Matthew Murphy & Evan Zimmerman)

Como su nombre lo indica, el teatro Circle in que Square tiene la peculiaridad de ser un recinto en forma de arena cuyo escenario está al centro, mas para Just in Time el diseñador escénico, Derek McLane convirtió uno de los extremos en el sitio donde se ubican la orquesta y sus instrumentos, en el centro dejó el corredor de mesitas ya antes descrito y en el otro extremo puso una pequeña plataforma a la que un túnel sirve de acceso y desahogo. En exquisita concordancia está la iluminación de Justin Townsend en la que toda parte del centro nocturno fue cuidadosamente diseñada para que con contraluces, cenitales y seguidores se refuerce la tensión dramática.

Jonathan Groff (Foto: Matthew Murphy & Evan Zimmerman)

A pesar de que aborda la vida de un cantante para gustos muy anglosajones, Just in Time incluye la presencia de un par de artistas de origen hispano: Caesar Samayoa y Valeria Yamin. Samayoa, de origen guatemalteco, interpreta a Don Kirshner y a otros personajes con singular gracia y efectividad, su voz es el complemento perfecto para hacerle segunda a Groff. Por su parte, la omnipresente Yamin es una bailarina venezolana que destaca por sus movimientos y que también forma parte del coro. El resto del cuadro actoral mantiene su dinamismo haciendo varios roles a lo largo de la obra.

Just in Time no es solo el retrato de Bobby Darin como un gran artista de finales de la Era Atómica, es también la consagración de Jonathan Groff como una de las grandes figuras de Broadway en la actualidad. Y es, quizá, la mayor valía de este biomusical.

 

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