La obra de teatro Memorex, creación colectiva de los estudiantes de la Pan American International High School (PAIHS) de Queens, no requiere de una gran dramaturgia ni de elaborados escenarios pues tiene un elemento que la vuelve única: la honestidad con la que sus jóvenes autores han impregnado sus escenas y diálogos, describiendo su experiencia como inmigrantes en los Estados Unidos.
Cada año, el programa de teatro que lidera el maestro Helio Sepúlveda realiza una serie de presentaciones del trabajo efectuado durante todo el ciclo escolar. Estas funciones se convierten en un espacio donde toda la comunidad educativa: padres de familia, maestros, alumnos e invitados especiales, se da cita para escuchar las voces juveniles que siempre tienen tanto que expresar.

“Todos los años creamos una obra de teatro en la que los estudiantes se reúnen, forman una comunidad, identifican de qué quieren hablar y después crean una obra orinal que ellos mismos representarán. Este año esa obra está inspirada por El diario de Ana Frank, una estudiante leyó este libro en middle school y mientras decidíamos de qué hablar, muchos estudiantes expresaron que sentían miedo porque creían que en las calles algo les puede pasar o sentir que no hacen parte de la sociedad porque reciben muchos mensajes en contra de ellos por ser inmigrantes”, detalló Sepúlveda.

Luego de una semana de representaciones, a la última función contó con la presencia de los padres de familia y varios invitados que departieron entre bocadillos y mesas de información que les ofrecían recursos a las familias inmigrantes.
Durante este evento, la asambleísta estatal, Catalina Cruz, señaló: “Este es un programa que le da la oportunidad a estos jóvenes que vienen con experiencias traumáticas de lo que les ha pasado en sus países, por la trayectoria o por los que les está sucediendo acá. Les da la oportunidad de expresarse mediante el arte, de sanar mediante el arte. Llevo tres años apoyando este proyecto, y seguiré haciéndolo mientras esté disponible, porque es una de las mejores formas de ayudar a estos muchachos”.

Las funciones tuvieron lugar en una sala de usos multiples donde se instaló un pequeño scenario para que los chicos pudieran representar Memorex. La adaptación resulta ingeniosa pues no hay un diario sino un aparato digital que se conecta a unas gafas multimedia y proyecta, como si fuera una película, todo lo que sucedió en el pasado. Este planteamiento de juegos temporales brinda a la historia un dinamismo narrativo que divierte a los asistentes al ver a sus compañeros de clase transformados en adultos.
Como buen orquestador, Sepúlveda siempre tiene un as bajo la manga y para este montaje incluyó música original compuesta por un alumno, Justin Sigarra, bajo la tutela del maestro Eric Kurinski y que fue interpretada por todo el elenco en un armónico final.

Sobre su composición musical, el joven Sigarra resaltó: “Al inicio fue una tarea difícil porque estuvimos buscando a manera en que el sentimiento y todo lo que sucedía en la obra, se viera reflejado en la música. Ya que es un elemento fundamental para el teatro. Y como no encontramos canciones que reflejaran específicamente lo que queríamos decir en la obra, una tarde agarré la guitarra y me inspire”.
Algunos de los montajes anteriores del Grupo de Teatro de PAIHS incluyen: Volar, basada en La casa de Bernarda Alba, y Pastelito, adaptación libre del filme Entre nos de la cineasta y activista Paola Mendoza. Y en esta ocasión, la presentación final de Memorex estuvo precedida de una lectura de composiciones poéticas y entremeses creados por los propios estudiantes en los que se abordaban temas de justicia juvenil y el encarcelamiento de jóvenes.










