Fotografía por Fernando Gazzaniga
Fotografía por Fernando Gazzaniga

Sorpresas de un barrio

La Gran Manzana ofrece cientos de rincones llenos de curiosidades y pequeñas calles, muchas para bien y otras no tanto. Hoy estoy contento, porque un paseo de domingo me llevó a un delicioso restaurante que superó todas mis expectativas.
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Debo reconocer que cuando una salida a almorzar o a cenar no sale bien, me lleva “un rato” pasar el disgusto y pensar en los porqués del resultado; sin embargo, cuando es positivo uno regresa a casa feliz, satisfecho en cuerpo y alma. Y como me pasa a menudo: con ganas de recomendar el lugar a todo el mundo.

Eso mismo me pasó justo una semana después de sacar “la tarjeta roja” a un costoso omelet, casi sin sabor y que tiñó de gris una prometedora salida de domingo. Hoy todo lo contrario, a sólo pasos de esa mala experiencia…. ¡El cielo! -nunca mejor dicho-. Hablo de todo. Una combinación perfecta entre el sitio, el barrio, la comida y la atención.

Su nombre restaurante Novitá, en pleno corazón de Gramercy Park. El hecho mismo de caminar por esa zona llena de bellos Brownstone -clásicas casas neoyorquinas de color marrón- y dejarse envolver por el silencio del lugar es un gusto. Escondido a unos metros del bullicio de la gran ciudad. El pequeño y elegante parque Gramercy es una exquisitez de elegancia y sofisticación, recordándonos a los mortales que solamente los exclusivos vecinos del lugar -y dentro de ellos pocos- tienen acceso directo a la plaza y a sus elegantes bancos.

 
Fotografía por Fernando Gazzaniga

Pero, más allá del restringido acceso del sitio, hay otros como el restaurante @Novitá, que esperan a todo el mundo con los brazos abiertos -y en época de crisis mucho más-. Esto me pasó un domingo, hace un par de semanas, cuando el paseo y el cansancio me llevaron a pedir mesa en su preciosa terraza.

Lo bueno, es que por estar cerca del parque -en una calle y no en avenida- es sumamente silencioso. Una magia que, en ocasiones, se ve trastocada ocasionalmente por el ladrido de los caninos que alguno de los elegantes vecinos sacan a pasear. La terraza de @Novitá es perfecta. Mesas que mantienen la distancia social. Manteles blancos hasta el piso, sillas de mimbre que nos llevan a cualquier balconada del mediterráneo. Y lo más importante, el menú.

¡Gracias por abrir la carta a más y mejores opciones!, entre tantas deliciosas. ¡Gracias por no ofrecerme sólo huevos a la hora del brunch! Con un poco de calor, me dije: empezaré con una ensalada fresca de hojas verdes -para compartir-, podría estar muy bien. ¡Bacalao y aguacate! ¡Fabulosa! Toque exacto en el aliño, acidez perfecta y una combinación maravillosa para iniciar la degustación. Lo bueno fue, que como era para compartir la trajeron a la mesa dividida en dos porciones. Así que no hubo necesidad de partir las hojas de lechuga y menos pasar por encima de la mesa cada porción.

Fotografía por Fernando Gazzaniga

Como segundo: Al ser comida italiana/mediterránea las pastas son la especialidad. Una maravilla los ravioles de espinaca con burrata. No necesitaron nada más que agregar. Mucho sabor a pesto, con ese toque final que le da a la pasta el queso fresco -en este caso lo cremoso de una burrata-.

Y los ñoquis con salsa pomodoro exquisitos. Aunque ellos suelen ser siempre grandes y pesados, allí eran especiales: pequeños y se deshacían en la boca. Todo esto acompañado de una copa de vino, siempre una combinación estupenda. Claro, cuando el lugar ofrece esos estándares de servicio uno no se quiere ir sin probar un postre. El tiramisú, no tiene pérdida. Nivel exacto de dulce y humedad, el típico sabor a mascarpone en la crema.

En fin, cuando se prueban estos almuerzos todo encaja perfectamente. Lo único que se desea es volver a casa a “regalarse” con una buena siesta. Ahora mucho más, cuando las tardes de verano nos brindan tantas horas de sol. ¡Eso fue exactamente lo que hice! Bueno, honestamente no regresé a casa sólo a descansar, sino a recomendar -como bien me gusta- a los amigos un nuevo espacio, que como dije al inicio de esta columna: ¡Superó todas mis expectativas!

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