Louis McCartney (Foto: Matthew Murphy & Evan Zimmerman)
Louis McCartney (Foto: Matthew Murphy & Evan Zimmerman)

Stranger Things: la cultura pop como fenómeno teatral

La historia de 'Stranger Things: The First Shadow' inicia en la Segunda Guerra Mundial y considera a este montaje como una precuela a la exitosa serie de Netflix.
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Stranger Things: The First Shadow es un peculiar espectáculo escénico que ha llegado a Broadway como si fuera una obra de teatro más, pero en realidad es un montaje que posee un nivel pocas veces visto en la escena neoyorquina debido al incomparable éxito que antecede a la serie televisiva de donde deriva.

La compañía (Foto: Matthew Murphy & Evan Zimmerman)

Y es que dicha historia proviene de uno de los pilares de la industria cultural de este tiempo: las plataformas de streaming. Y su creador, Netflix, es el gigante mediático que ha convertido a Stranger Things en un fenómeno mundial. El único antecedente que pudiera asemejarse es aquel de Harry Potter and the cursed child, que levantó el telón en Broadway en abril del 2018. Sin embargo, hay un factor que beneficia a Stranger Things: The First Shadow y son los múltiples usuarios de las plataformas digitales, lo que provoca que todo asistente al teatro conozca a los personajes y estén al tanto de los fenómenos paranormales que ocurren en pueblo imaginario de Hawkins, Indiana.

Louis McCartney (Foto: Matthew Murphy & Evan Zimmerman)

Y dentro este contexto de extrema familiaridad se crea una nueva forma de entender el espectáculo teatral: la audiencia está conformada por auténticos fanáticos que reconocen obsesivamente a cada personaje o cada aspecto del entorno físico. Lo que les convierte en una especie de juez implacable que evaluará si las nuevas anécdotas guardan concordancia con lo que se ha escrito anteriormente de la historia. Y por si esto fuera poco, Netflix realizó el documental Detrás del telón de Stranger Things: The First Shadow que es un recuento pormenorizado de lo ocurrido tras bambalinas mientras se montaba este espectáculo escénico en Londres, acercando aún más a los fans de la serie.

Louis McCartney (Foto: Matthew Murphy & Evan Zimmerman)

Quizá una de las grandes aportaciones de este documental es que registra la evolución del montaje desde diversas perspectivas creativas: producción, dirección y guion. Y es que la guionista de la obra de teatro, Kate Trefry, también se desempeña como escritora y coproductora ejecutiva de la serie original de Netflix. La historia de la obra fue concebida por Trefry junto con los hermanos Duffer (creadores de la serie) y el dramaturgo Jack Thorne. Y menciono propositivamente a Trefry porque el documental refleja fielmente que una de sus principales preocupaciones es que este texto debe confeccionarse de tal modo que concuerde con todo aspecto de las temporadas pasadas y futuras. Nunca antes habíase visto que un autor enfrentara tales imposiciones creativas surgidas de la industria cultural.

Louis McCartney & Gabrielle Nevaeh (Foto: Matthew Murphy & Evan Zimmerman)

Pero hay un elemento que juega a favor del montaje de Stranger Things: The First Shadow, su director es el talentoso Stephen Daldry, responsable de éxitos teatrales en Broadway como Billy Elliot: The Musical (2008), Skylight (2015), The Audience (2015) y The Inheritance (2019). Bajo la experta mano de Daldry, todo efecto especial está al servicio del discurso teatral: el flujo del relato jamás se detiene y genera una nueva manera de contar esta historia con la que todo asistente ya está familiarizado y que además conoce el destino de sus protagonistas.

Gabrielle Nevaeh, Louis McCartney & la compañía (Foto: Matthew Murphy & Evan Zimmerman)

De manera muy consciente, Daldry está creando un nuevo discurso teatral que incorpora grandes recursos para contar una historia de manera innovadora y multimediática. Los efectos visuales y de sonido hacen sentir inmerso al público: actores recorren los pasillos del teatro con linternas que alumbran su paso; las plataformas incorporan con precisión los cambios de escenografía y ambientes físicos; en otro momento, cae sobre la audiencia aquella nieve interdimensional y la presencia de los monstruos rompe por completo la cuarta pared. Y todas estas teatralidades se emplean para despertar los recuerdos ya alojados en el inconsciente colectivo de los asistentes: las interferencias en las ondas radiofónicas se deben al contacto con la otra dimensión, las fallas eléctricas también transmiten mensajes, los sueños de muerte son realidades sangrientas.

La compañía (Foto: Matthew Murphy & Evan Zimmerman)

Y justo es destacar que la actuación del ensamble actoral es tan convincente que contagian a la audiencia de una notoria emocionalidad que los mantiene al borde del asiento. Durante toda la función no dejan de escucharse expresiones de asombro e incluso reprimidos gritos que son reacciones de sorpresa a lo que se desarrolla en la escena. Quien más impresiona es, desde luego, el personaje de Henry Creel, interpretado por Louis McCartney, el mismo joven que viene representado este papel desde la producción londinense.

Louis McCartney & miembros del elenco (Foto: Matthew Murphy & Evan Zimmerman)

A primera vista Stranger Things: The First Shadow es solo un espectáculo digno de parques de diversiones como Disneylandia o los Estudios Universal; sin embargo, la efectividad de su discurso reside en una perfecta sincronía de elementos teatrales que sostiene una narrativa a la que su audiencia está acostumbrada: acción trepidante y sin tregua.  Y si a esto se le suma el ensamble de buenos actores, el resultado es un montaje que cumple con todas las exigencias de la industria cultural. Es por eso que se le otorgó directamente un premio Tony fuera de competencia a logros conseguidos con sus efectos visuales y especiales.

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