Cientos de entusiastas y coleccionistas de arte hicieron largas filas este martes en Hong Kong para contemplar «Castaños en flor» , una joya pictórica de Vincent van Gogh que había permanecido fuera de la vista del público durante más de seis décadas. La obra fue presentada en una exhibición exclusiva previa a su venta oficial a carga de la casa de subastas Sotheby’s. El evento no solo ha despertado una enorme expectación entre los amantes del arte, sino que servirá como una prueba clave para evaluar la solidez del mercado internacional de alta gama en un contexto económico incierto.
Pintada en mayo de 1890, la obra representa un momento cúspide en la trayectoria artística del maestro neerlandés, elaborada durante sus últimos días de vida en el pueblo francés de Auvers-sur-Oise, poco después de su salida del centro psiquiátrico de Saint-Rémy-de-Provence. Expertos del departamento de arte moderno y contemporáneo de Sotheby’s destacan que la composición, dominada por la frondosidad y los colores vibrantes de un castaño en florecimiento, transmite una energía frenética y una pasión extraordinaria. Al tratarse de una de las últimas creaciones del pintor antes de su fallecimiento a los 37 años, la pieza posee un valor histórico y emocional incalculable.
El lienzo, que forma parte de una prestigiosa colección privada de doce obras inéditas que incluye piezas de maestros como Paul Cézanne y Claude Monet , cuenta con una procedencia histórica excepcional. Tras la muerte del artista en julio de 1890, el cuadro permaneció en el núcleo familiar bajo el cuidado de su hermano Théo y su viuda Johanna van Gogh-Bonger. Posteriormente pasó por las manos del editor alemán Samuel Fischer, el cofundador de Capitol Records Buddy DeSylva y, finalmente, la coleccionista Harriet Harris-Jonas, en cuyo apartamento neoyorquino permaneció resguardado desde la década de 1950.
La subasta estelar está programada para el próximo 18 de noviembre en Nueva York, donde los especialistas prevén que la puja supere los 180 millones de dólares, lo que establecería un nuevo récord histórico para una obra de Van Gogh. La escasez de pinturas de este período en el mercado abierto ha atraído el interés de grandes inversores, museos y coleccionistas globales, reafirmando que las obras maestras emblemáticas continúan siendo un refugio cotizado e inmune a las fluctuaciones financieras del momento.










