No hace falta ahondar demasiado en Tito Andrónico para saber que se trata de una de las más sangrientas tragedias shakespearianas. Dentro del canon de las obras romanas del Bardo, Tito Andrónico es la única que no hace una referencia directa a algún suceso histórico específico como Julio César, Antonio y Cleopatra o Coriolano; simplemente, describe a un imperio romano sumido en el caos, víctima de su propia desesperación.

En la reciente producción del Red Bull Theater, atuendos y ambientación romana quedan soslayados para situar la acción en un contexto con uniformes militares más modernos dentro de estructuras arquitectónicas minimalistas. Esta propuesta del director Jesse Berger, quien también es fundador y director artístico de la compañía, enviste al montaje de una atemporalidad más accesible para la audiencia actual. Y es que Berger se ha especializado en renovar obras clásicas y, a la fecha, ha dirigido más de 15 montajes con esta compañía, entre los que destacan Pericles, Las criadas y Arden of Faversham.

Este montaje cuenta con el excepcional Patrick Page en el rol protagónico, quien junto a un magnífico elenco, alcanzan una perfección histriónica que dota al discurso de aquellas sutiles inflexiones necesarias para entender los diálogos shakespearianos en su totalidad. Este nivel de comprensión, reservado casi siempre para el íntimo acto de la lectura, es uno de los grandes retos en toda producción de teatro clásico. Y esta producción de Tito Andrónico trasciende en su labor de recitar los parlamentos con una intencionalidad que permite captar toda su ironía.

Jesse Berger y su equipo de colaboradores sitúan a Roma en un ambiente frío y casi aséptico, digno de un hospital donde se disectará la humanidad para exponer sus bajas motivaciones e indolentes pasiones. El diseño escénico de Beowulf Boritt provee a las columnas de un revestimiento plástico color gris que las vuelve muy neutrales y muy prácticas al momento de limpiar los litros de la sangre derramados en la escena. Sin embargo, esa monotonía visual es contrastada con el colorido del vestuario de Emily Rebholz y la iluminación de Jiyoun Chang. Otro elemento que otorga fuerza a la historia es el diseño de sonido del compositor Adam Wernick que con tambores, trompetas y vítores hace eco al poderío romano.

Además de su moderno replanteamiento e invaluable accesibilidad, el auténtico placer de este Tito Andrónico es ver a Patrick Page en un despliegue histriónico que solo los grandes actores shakespearianos consiguen. El público ha tenido la fortuna de ver a Page en la escena neoyorquina tanto en Broadway como en Off-Broadway, donde en el 2023 presentó un espectáculo titulado All the devils are here: un recuento sobre los villanos en la obra del Cisne de Avón.
Tito Andrónico se presenta en una de las salas de The Pershing Square Signature Center y estará solo por una corta temporada. Todos aquellos amantes de Shakespeare no deben perder la oportunidad de presenciar al Bardo en su máxima dimensión y sin los inalcanzables precios de Broadway.










